McDonald’s abre una nueva puerta en Colombia: empresarios locales entran a su modelo de franquicias
Durante 30 años, McDonald’s construyó en Colombia una red que comenzó con un restaurante en el Centro Comercial Andino de Bogotá y llegó a 74 establecimientos. Detrás de esa expansión ha estado Arcos Dorados, la compañía que posee el derecho exclusivo de operar y otorgar franquicias de McDonald’s en América Latina y el Caribe. Pero en julio ocurrió algo que Colombia no había visto dentro de este sistema: Arcos Dorados entregó por primera vez la operación de un restaurante McDonald’s en el país a un empresario local como franquiciado individual.

El lugar escogido tampoco pasó inadvertido: Valledupar.
Jaime Ramón Moreno Pinzón asumió oficialmente la operación del restaurante de esa ciudad y se convirtió en el primer franquiciado del sistema Arcos Dorados en Colombia. La propia compañía calificó el movimiento como el comienzo de “una nueva etapa” y aseguró que abre nuevas oportunidades para desarrollar el modelo de franquicias en el país.
La diferencia es fundamental. Hasta ahora, el crecimiento colombiano había sido desarrollado bajo la operación de Arcos Dorados. El nuevo esquema incorpora a empresarios particulares que pueden aportar su propio capital y convertirse en operadores de restaurantes McDonald’s, después de superar el proceso de selección de la compañía. No se trata de comprar una franquicia y escoger libremente una esquina: Arcos Dorados exige capital propio, residencia en la zona de operación, evaluación de competencias y compliance, un proceso que nunca dura menos de un año y por lo menos 36 semanas de entrenamiento a tiempo completo. Al final, el franquiciado obtiene el derecho de operar un restaurante asignado en un inmueble determinado.
Ahí está la verdadera noticia. McDonald’s encontró una nueva forma de sumar capital y empresarios locales a su crecimiento en Colombia. Y entonces Valledupar puede ser mucho más que una anécdota. Después de tres décadas en las que la marca desarrolló su presencia en el país bajo la operación de Arcos Dorados, incorporar franquiciados abre una pregunta particularmente atractiva para las ciudades intermedias: ¿Podría llegar McDonald’s a mi ciudad?
La respuesta no depende solamente de encontrar a alguien dispuesto a poner el dinero. El propio formulario de franquicias de Arcos Dorados pregunta al aspirante en qué localidad o área geográfica quisiera operar y por qué. La compañía aclara, además, que lo contactará cuando existan oportunidades en esa zona. Es decir, detrás del inversionista tiene que existir algo mucho más importante: un mercado capaz de sostener el restaurante. Y Colombia está entrando, además, en un momento económico distinto. El cambio de Gobierno ha vuelto a colocar la inversión privada nacional y extranjera en el centro de la conversación sobre crecimiento. Eso no permite afirmar que la decisión de McDonald’s sea consecuencia del nuevo Gobierno —el primer franquiciado asumió la operación en julio—, pero sí hace que ambos fenómenos coincidan en una discusión que será determinante para los próximos años: qué tan atractivo será Colombia para quienes estén dispuestos a poner capital y expandir negocios.

Porque inversión no significa únicamente una multinacional construyendo una fábrica de miles de millones de dólares. También es un empresario que decide comprometer su patrimonio para llevar una marca a un nuevo territorio.
Pero antes de llegar a Tunja, Yopal, Sincelejo, Florencia, Popayán o cualquier otra ciudad, hay preguntas que valen millones: ¿cuántas personas comprarían?, ¿con qué frecuencia?, ¿cuánto están dispuestas a gastar?, ¿qué competidores existen?, ¿cuál es la ubicación correcta?, ¿qué hábitos de consumo tiene la población?, ¿qué tamaño debe alcanzar la demanda para hacer rentable la inversión?
Una marca famosa no convierte automáticamente una ciudad en un buen mercado.
Ese es precisamente el terreno en el que trabajamos en Emporia.
Investigamos mercados, medimos demanda, analizamos consumidores, competencia, hábitos de consumo, precios, percepción y potencial territorial para ayudar a las empresas a determinar si existe mercado, dónde está y bajo qué condiciones resulta conveniente entrar o expandirse.

Lo hacemos tanto para compañías colombianas que buscan nuevas ciudades y segmentos como para empresas extranjeras que necesitan entender el mercado colombiano antes de comprometer capital. Porque conseguir una franquicia puede darte una marca. Tener recursos puede permitirte abrir las puertas.
Pero ninguna de las dos cosas responde la pregunta más costosa: ¿Hay suficiente mercado para mantenerlas abiertas? Eso no se supone. Se investiga.
McDonald’s comenzó su historia colombiana en 1995 en el Centro Comercial Andino. Treinta años después, un empresario recibió en Valledupar las llaves de la primera franquicia individual del sistema Arcos Dorados en Colombia.
Ahora la pregunta queda abierta: ¿Cuál será la próxima ciudad? Y, sobre todo, ¿qué empresa encontrará primero el próximo gran mercado colombiano? Si tu marca está evaluando una expansión, una nueva ciudad o su ingreso a Colombia, hablemos. Antes de invertir, investiguemos el mercado.
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